domingo, 23 de febrero de 2020

- Sale a la luz Getsemaní 2020

     El tiempo pasa de forma veloz y de nuevo, nos encontramos en las puertas de un nuevo tiempo cuaresmal. Y como presagio de todo aquello que nos queda por vivir, la Hermandad ha publicado la 31º edición de nuestro boletín Getsemaní, que se encuentra ya en reparto y en los próximos días estará en los domicilios de todas las hermanas y hermanos de nuestra Corporación.

     Esta nueva edición, nace un año más con el propósito de realizar un repaso de todo lo acontecido en nuestra corporación durante el pasado año 2019, así como anunciar la inminente y activa agenda cofrade que tendremos la oportunidad de compartir de cara al próximo Lunes Santo.

     Getsemaní siempre ha sido símbolo de unión entre los hermanos y la Hermandad, intentando llevar la información de ésta, a todas las personas que por diferentes razones no pueden frecuentar asiduamente nuestra Casa Hermandad, dando a conocer el trabajo constante que realiza su Junta de Gobierno, cumpliendo sus proyectos no sin grandes esfuerzos y con el único fin de conservar y engrandecer nuestro patrimonio a generaciones venideras.

     Esta edición de Getsemaní 2020 conlleva aparejada igualmente, el fin de mandato para su actual Junta de Gobierno perteneciente al cuatrienio 2017-2021, en la cual nuestra Hermandad ha vivido aniversarios y momentos importantes.

     Consecuentemente a esta, e independientemente de lo que ocurra tras el Cabildo de Elecciones a celebrar durante este año, también para esta actual dirección de Getsemaní y colaboradores, es inevitable dar por cerrado un ciclo en el cuál, el equipo de redacción ha intentado llegar durante este periodo a todos los hermanos y devotos desde sus humildes páginas, comunicados oficiales, secciones fijas, artículos de opinión y colaboraciones de todos cuantos se ofrecieron a participar.

     Todo ello a dado lugar a otro digno y representativo boletín informativo de nuestra Hermandad, siendo confeccionadas cada una de sus páginas con altas dosis de cariño y empeño.
Afirmando, sin temor a equivocarnos, que ha sido una tarea dura, ingrata en ocasiones, valorada y reconocida en muchas otras, pero que ha reportado momentos cargados de verdadera Hermandad a todos los que con su trabajo lo hicieron posible.

     Por todo ello, este equipo ha querido homenajear con una deslumbrante e inmaculada portada a toda la Hermandad del Huerto, en la que se puede apreciar el inseparablemente olivo sobre un fondo blanco puro, que junto con el nombre de la publicación van escrito con letras de oro.



     De línea continuista en diseño y formato, este año destaca de su contenido, un particular enfoque hacia el Cristo por su XXV aniversario, caracterizada esta edición especialmente por un singular corte interno, desde dentro y hacia adentro del propio seno de la Cofradía, siendo todo su contenido proveniente de integrantes y miembros de la propia Hermandad.

     Esperamos que otro año más, Getsemaní vuelva a ser del agrado del lector hortelano en todo su conjunto, ya que este año volverá a sorprender con un elegante diseño interior, como en la pasada edición sorprendió su bello y atractivo diseño exterior.



     Sin lugar a dudas y con total seguridad este boletín pasará a formar parte de la hemeroteca cofrade local, como también se convertirá con el tiempo en una digna publicación de coleccionista.

      Desde estas líneas también queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al servicio voluntario de reparto a domicilio, sin el cuál esta publicación no alcanzaría nunca sus manos.



domingo, 19 de enero de 2020

- 25º aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús en la Oración del Huerto

El año nuevo trajo a la hermandad la conmemoración de un hecho histórico para la misma: la bendición de Nuestro Titular, en ceremonia oficiada el 18 de marzo de 1995 por el recordado Rvdo. P. Don Sebastián Llanes Blanco.

Para la celebración de las bodas de plata de tan magno acontecimiento, la cofradía ha dispuesto una serie de actividades que, sin sospecha de presuntuosidad alguna o exceso, servirán para exaltar la remembranza de lo ocurrido hace veinticinco años.

En primer lugar, se ha confeccionado un logo para proclamar la citada efeméride (imagen que acompaña a esta noticia), consistente en la silueta del rostro del Señor con trazos diáfanos y de estética actual, acompañado por las grafías “XXV aniversario” y “bendición” como partes fundamentales y más descriptivas. Dicho emblema se insertará en todas las publicaciones o correspondencia que la hermandad expida durante este año tan significativo.

Por otra parte, el triduo y la función principal dedicados a Nuestro Padre Jesús en la Oración del Huerto, sin ser de carácter extraordinario por el citado aniversario, adquirirán un marcado cariz conmemorativo. A buen seguro, la mayordomía de la hermandad se afanará en dotar al evento cultual de la elegancia, imagen y majestuosidad que la ocasión requiere. En tal sentido, para la función solemne del día 2 de febrero, la Coral de Tarifa engalanará con sus sones la ceremonia, aportando su saber hacer y experiencia a la hora de engrandecer los acontecimientos en los que se solicita su presencia.

Asimismo, durante los días de cultos, en la Iglesia Mayor de San Mateo Apóstol tendrá lugar una pequeña exposición gráfica titulada “25 años en diez miradas”, donde se recogen momentos trascendentes de la corporación alrededor de Nuestro Titular.

Para concluir, y como acto novedoso y extraordinario, la hermandad se complace en anunciar, plena de júbilo, que Nuestro Padre Jesús en la Oración del Huerto presidirá por primera vez el Vía Crucis oficial organizado por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías del próximo 28 de febrero.

De los actos enumerados se dará cuenta pormenorizada, así como de los horarios de celebración, por medio de los canales oficiales de la corporación conforme se aproximen las fechas correspondientes, para facilitar la asistencia a los mismos a todos los hermanos y devotos.



viernes, 3 de enero de 2020

- NI SANTOS, NI INOCENTES. Antonio M. Valencia


En las vísperas del día de los Santos Inocentes, los miembros que componen la actual junta de gobierno de la Hermandad del Huerto conocieron el rumor nacido semanas previas y que se estaba expandiendo en los alrededores de la Parroquia Mayor de San Mateo Apóstol. El chisme en cuestión infundía que dichas personas pretendían abandonar al Huerto para presentar una lista destinada al próximo cabildo de elecciones de la hermandad de la Virgen de la Luz. Esta agitadora exclusiva iba acompañada de un terrorífico drama por parte de los conocedores de los enigmáticos movimientos de la junta del Huerto. Algunos veían peligrar su puesto, otros sus colaboraciones y alguien, cristiano modélico él, no comprendía cómo las manos de personas que pisan escalones inferiores, podían tener las puertas abiertas del santuario. ¡Válgame Dios!

Pero, los dramatismos se curan con trabajo, y con no perder el tiempo los lunes (y martes, y miércoles, etc.) al sol. Quien, o quienes hayan sido los artífices de tal ficción, no sólo faltan a la realidad – una vez más, y son ya muchas bajo las sombras de la misma fachada- sino que carecen de respeto a las personas y a una corporación que no anda precisamente pensando en más menesteres que los que les ocupa bajo las sombras de un olivo.

Ni que decir tiene, que cada miembro de esta junta, cuando acabe su mandato, será libre de continuar o no con la mochila más pesada de la pasión, y que además entienden, que estos cortijos no tienen ni han de tener dueños. Una hermandad siempre dependerá de sus hermanos, al menos esa de la que una vez más se vuelve a difamar sin que nadie llame la atención a tan buenos cristianos.

¡Si al menos preguntaran a quien siempre ofrece respuesta! ¡Y que semejante ambiente de vagancia se dé en estos contextos!

Algunos han vuelto a mentir, y a poner una palabra injusta en los cofrades más leales que se han conocido en las últimas décadas de nuestra Semana Santa.







sábado, 28 de diciembre de 2019

El privilegio de la compañía. Por Antonio Valencia Díaz

El costalero/a es cada persona encargada de llevar sobre sí, o cargar de una manera específica, la imagen o imágenes en los pasos que forman parte de los cortejos procesionales.
 
Su nombre viene dado de una prenda que protege la cabeza y el cuello: el costal. Los miembros de una cuadrilla van dispuestos bajo el paso en trabajaderas, travesaños de madera que cruzan el ancho de las andas, y donde cada integrante apoya su cerviz.
 
Según su función, que deriva del lugar que ocupa, obtiene diferentes nominativos. “Pateros/as”, persona que trabaja en las esquinas del paso. “Fijadores/as”, que ayuda a los anteriores y refuerzan sus movimientos. “Corrientes”, ocupando el tramo central de la trabajadera y que en muchas ocasiones se ven penalizados por los desniveles de nuestras calzadas. Y “costeros”, posicionándose en los costados del paso. Aun con la importancia de cada función, todas y cada una de estas almas adquieren un valor único e igual al resto del engranaje fundamental y necesario para que los pasos tengan – y transmitan- vida.
 
Si bien estas definiciones pueden servir para acercarnos a una noción general y sencilla del mundo de la carga, la siguiente afirmación con traje de contradicción guarda muchas otras, u otras muchas: si bajo un paso uno más uno son dos, una cuadrilla no es simplemente la suma de sus integrantes. Son muchas las aristas que han de conformar su sentido y su función.
 
De joven, mi concepción sobre la figura del hermano/a costalero/a era el de una persona discreta, casi anónima, y bendecida por la intimidad que dan cuatro faldones que en su interior se convierten en un lienzo para que cada uno/a abrace los pinceles de sus silencios y dibujara una obra desde el corazón, compartiendo pigmentos con aquellos que le rodean, y “secuestrados y abrazados” bajo el mismo peso.
 
Los años te hacen conocer y reconocer muchos perfiles dentro de la parihuela, algunos alejados de blanco ideales y de discreciones (tiempos complicados éstos de las redes), y otros que refuerzan la catequesis interna que escribe cada uno para sus razones y para pintar colores a los primeros atardeceres de la primavera. No son pocos éstos, que además de adherirse con su esfuerzo, su técnica, su disciplina, su fe o su ilusión, andan pies sobre pies para tratar de ofrecer una buena chicotá en su Semana Santa. Pies sobre pies, vistiendo su mirada y sonrisa con la ilusión del niño/a que en su día fue. Pies sobre pies anudando en su faja facultades imprescindibles como el compromiso, la puntualidad, el compañerismo, la actitud, la bondad, el respeto, el silencio, la lealtad.
 
Son muchas las personas que pintan colores a los marzos y abriles, muchas razones, y muchas sus verdades.
 
No soy quién – además alejado ya de saborear esos lienzos- para aconsejar ni definir brochas o pinceles, pero sí para buscar este contexto donde entender una felicitación con nombre propio. Quizás no sea el más alto, el más fuerte, el más carismático o experimentado de los costaleros, pero atesora tantas virtudes como el que más. Y ademas de acoger el peso año tras año de su Virgen sin rechistar y con sus silencios, siempre nos da un buen ramo de colores a lo largo del año y los años. Un color en su sonrisa, en su amistad, en su sinceridad, un color en su camiseta, una chispa en su arte, en la manera de entender esto, un color incluso en los primeros segundos de un año que empieza acordándose de otros; un color de humildad, decenas de colores con pétalos de lealtad. Y un color con nombre de Nerea.  Y con costaleros así todo nos es más fácil a los demás.
 
Este año, más que nunca para ti, Felicidades Juan José, ¡feliz 2020 Tito!
 
Tu felicidad también es la nuestra.